Póker Texas Hold’em: manos aparentemente buenas
Uno de los errores más comunes es jugar manos que aparentan ser buenas, pero que dudosamente te darán una victoria. Ejemplos de estas manos son A 8, K 6, Q 9.
Indistintamente de si son manos de color o no, hay que tener mucha suerte para poder lograr un buen juego con ellas. El hecho de que una carta muy alta (cómo un As o un Rey) sea parte de la mano, da la ilusión de que obteniendo un par alto ganemos la apuesta en una mano.
Pero existen varios factores a tener en cuenta: Primero, jugarse a un par con una sola carta es demasiado arriesgado a la hora de hacer apuestas, lo más probable es que no consigamos el juego buscado.
Segundo, en el caso de que obtuviéramos el par, hay una gran cantidad de manos que nos ganan.
Además de un par doble, tenemos la posibilidad de perder contra un par con una carta secundaria más alta: Por ejemplo: si jugamos con A8, ligamos par de As y algún rival nos sube, es muy probable que el tenga una mano superior, cómo A9, AJ o AK.
Por eso es muy recomendable saber elegir cuándo debemos apostar y cuándo no, sin tentar demasiado a la suerte, ni dejarnos tentar por proyectos con una sola carta cuándo en realidad lo único que estamos haciendo es regalarle dinero a nuestros oponentes al hacer la apuesta.
Los únicos casos en que estas manos nos dan buenas posibilidades sería cuándo liguemos un par doble, y en dichos casos aún queda la posibilidad de que el oponente obtenga un par doble mayor.
El objetivo claro a seguir es tener la mayor puntuación en comparación con la casa sin necesidad de pasarse de 21, una de las cosas mas importantes es determinar el valor de la puntuación de nuestra mano, es igual de importante la