El póker es uno de los juegos más completos y hermosos del mundo. Lo interesante, factor que lo hace tal vez más interesante que el ajedrez, es la forma en que el factor azar como la propia habilidad del jugador se complementan de perfecta.
El póker permite grandes momentos de diversión con poco efectivo, y también permite vivir esa hermosa emoción de ver cómo nuestro capital crece con un par de manos bien jugadas.
También, como es el buen vino, en exceso es nocivo. A nadie le gusta presenciar cómo una persona desperdicia todo su dinero empecinado en lograr resultados cuando esa no es su noche. En casos de rachas perdedoras, lo mejor es volver temprano a casa o al hotel, y pensar que mañana será otro día.
El origen del juego es objeto de grandes disputas. Se cree que fue inventado por ese genial pueblo que son los chinos, a quienes les debemos tantos descubrimientos fenomenales en la historia de la humanidad, alrededor del 900 DC. También se cree encontrar un antecedente en un juego que practicaban los persas llamado “as nas”, en el que se empleaba un mazo de 25 cartas y cinco palos.
Pero el verdadero auge del póker como lo conocemos ahora se dio a partir del 1480, con los franceses establecidos en el área de Nueva Orleáns, que se hicieron verdaderos maestros en el tema. Para delicia de todos, en 1931 se legaliza el juego en el estado de Nevada, convirtiéndose en una de las industrias más redituables del mundo entero.
Publicado en Consejos, Póker, Trucos por: Carlos
Bien sabemos que el póker no es solo un juego de azar, sino que la manera de pensar de los jugadores es fundamental a la hora de ganar. De hecho, recientemente, el póker ha sido declarado un deporte en Rusia, debido a que requiere tanta concentración y agilidad de pensamiento como el ajedrez.
Se trata de anticiparse a los movimientos de los demás, inferir qué cartas podrían llegar a tener, y tratar de que nuestra mano prevalezca sobre la de los demás. La idea principal no es sacar la mejor mano, sino ganarles a los demás.
La forma de apostar, de conducir a los demás a que realicen las apuestas que a nosotros nos convienen, cómo los presionamos para que cometan errores, todo esto está en el corazón del juego. Por eso, muchos jugadores noveles con muy buenas manos pierden ante los más experimentados, porque no soportan la presión. También puede suceder lo contrario. Entusiasmados por buenas cartas, no consideran que los demás les puedan ganar, y hacen all in, de esta forma quedando rápidamente fuera de la partida.
Para los que gustan de mirar partidas de póker, es muy fácil determinar cuáles son los jugadores más experimentados, y cuáles se dejan llevar por el fuego de la juventud. No hay que malinterpretar, que un jugador tenga una técnica agresiva no significa que apueste grandes sumas en todas las manos. Hay veces que las cartas simplemente no acompañan. En estos casos es mejor irse al mazo. Esto es lo que se llama control de daños.
Publicado en Consejos, Póker, Trucos por: Carlos